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OPINIÓN
Gerardo Blyde // Efectividad policial
Repensar las normas que deben reformarse para que la impunidad no continúe siendo la regla
El Universal (Caracas)

Uno de los indicadores más reveladores de lo que se denomina "efectividad policial" está señalada por la cantidad de delincuentes que son detenidos en flagrancia (es decir, perpetrando delitos) por un órgano policial. Si el número de detenidos aumenta con respecto a un período igual pero de fecha anterior, se evidenciará que el cuerpo policial del que se trate ha mejorado tanto su presencia en la calle como su capacidad de respuesta ante el alerta vecinal.

Para que ello ocurra es necesario realizar un patrullaje más frecuente y más metódico, con previo estudio de las zonas de mayor ocurrencia de delitos, los días y horas en que éstos ocurren y las vulnerabilidades del sector que lo hacen más propicio a la acción del hampa. También es necesario contar con funcionarios competentes y con el equipamiento necesario para poder cumplir con sus funciones, desde sus armas de reglamento hasta los vehículos adecuados para la zona a patrullar.

Todas las semanas en Polibaruta se reúnen sus directivos y todos los jefes de todos los sectores. Realizan una minuciosa revisión de los hechos ocurridos durante la semana anterior, se comparan las cifras, se observan detenidamente los diversos sectores, los incidentes o delitos que hubieren podido ocurrir, la actuación policial realizada. A seguir, se determinan las medidas a instrumentarse en cada sector para fortalecer al cuerpo y mejorar cada día. Se instauró como método el reto constante para mejorar en cada sector las cifras de los hechos que hubieren sucedido y se establecen metas diarias, semanales y mensuales.

Ese reto diario estimula una sana competencia en cada sector para exhibir mejores cifras futuras. Digo "sana competencia" pues se busca maximizar el rendimiento de cada funcionario, de cada unidad, de cada módulo en la búsqueda de mejorar los índices pues cada uno sabe que cada delito que ocurra será examinado con lupa y cada actuación policial será revisada para determinar si estuvo acorde con los hechos que se sucedieron. Al comparar la actuación policial del primer semestre del año pasado (2009) con las mismas cifras del primer semestre de este año (2010) que acaba de cerrar, las cifras indican una mejoría sustancial en la efectividad policial en Baruta. Entre enero y junio del 2009 se produjeron 516 detenciones en flagrancia. En el mismo período de este año se produjeron 684 detenciones. Ha habido una variación positiva de 32.56% favorable. Esas son cifras reales y constituye un elemento de medición inobjetable.

Con más funcionarios egresados de nuestra academia, con la adquisición de nuevas unidades patrulleras, con la reactivación de la radio vecinal que permite alertas tempranas de nuestros vecinos, con las mejoras de la sala de emergencias de la policía, con la rotación de los funcionarios de algunos sectores, con disciplina interna pero también con trato justo hacia los funcionarios, las cifras han mejorado sensiblemente. El número de delitos y la gravedad de los mismos también han disminuido en Baruta, a pesar de no contarse en el país con un sistema judicial integral que coadyuve en la lucha contra la inseguridad. Nos referimos a los infinitos mecanismos legales y algunos no tan legales que permiten y contribuyen a la impunidad. Sin sanción adecuada de los delitos, no hay ni ejemplo ni corrección de la persona que delinque.

Un aparato judicial insuficiente y muchas veces politizado, un también insuficiente número de fiscales del Ministerio Público, colapsados por la cantidad de causas e investigaciones que deben atender sin que humanamente puedan darle oportuna respuesta a todos, un sistema penitenciario que debería ser descentralizado para que las grandes penitenciarías dependieran de los entes estadales de gobierno y pudieran dedicarle la atención y recursos necesarios para su reestructuración completa.

Por toda esta multiplicidad de causas, mucho del esfuerzo se pierde. De los 684 detenidos en flagrancia en el primer semestre de este año en el municipio, sólo 172 permanecen privados de su libertad mientras son sometidos a juicio, es decir, sólo el 24,85%. Los 512 restantes (74,85%) han sido liberados, la mayoría de ellos sometidos a un débil régimen de presentación. Ello significa que vuelven a la calle, en la mayoría de los casos, a seguir perpetrando delitos y solo si llegan a ser atrapados de nuevo, perderían la libertad y serían juzgados en cautiverio.

Sin duda, es hora de comenzar a pensar si las normas que permiten estas medidas de libertad están adecuadas a la crisis medular de inseguridad que vive el país. Quizás sea la hora, con una nueva Asamblea Nacional, de detenerse un poco a repensar las normas que deben reformarse para que la impunidad no continúe siendo la regla.
Noticias(www.elfronton.com/Política Internacional/30.07.2010)

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